No sabemos aún
a ciencia cierta qué misterios y descubrimientos nos deparará el
vasto universo. Aún existen cosas inexplicables que ningún ser
humano ha podido revelar. Existen indicios, pruebas, números... pero
la amplitud de los que nos rodea es tal que todo es inexacto,
indescifrable.
La teoría del
todo nos quiere reflejar algo de eso. La película de James Marsh
basada en el libro de la ex mujer de Stephen Hawking (Hacia el
infinito) traza las líneas maestras para que luchando por la
sinrazón de una enfermedad veamos la inmensidad que nos rodea como
un tierra de oportunidades. La impresionante actuación de un joven
Hawking (Eddie Redmayne) te engulle por completo en la
más dolosa humanidad y en el espíritu de superación de la misma.
El científico lucha consigo mismo, pero a la vez lo está haciendo
contra todo lo que le rodea, aunque ello le aleje de su familia, de
la madre de sus tres hijos (Felicity Jones), un bastón por
momentos de una relación llena de altibajos, con frustraciones que
apenas compensan la habilidad de una mujer fuerte y sensible. Se
enfrenta a su enfermedad neurodegenerativa pero en realidad se está
enfrentando contra su carrera académica, está involucionado
físicamente pero desarrolla un gigantismo automático en cuanto a su
formación. Le está ganando la partida al tiempo.
Es cierto y así
lo ha declarado el propio Hawking que se echa en falta algo más de
ciencia (no está reñida con el mundo del cine como ya pudimos ve en
Una mente maravillosa), hay breves retazos de su periodo en la
universidad, hay conversaciones con su mujer (creyente) en la que
debate si la ciencia o Dios, esto unido a lo anterior da como
resultado una película de conflictos dado que, Hawking es ateo.
Lucha con su deterioro y contra las dudas de fe.
Hay escenas que
aparecen en el film en el que podemos ver a un Hawking en reuniones
familiares y jugando con sus hijos que están basadas en unos
archivos reales que están en California, así como la voz
electrónica del científico que en la versión original, es la voz
real de Hawking.
Una película de
fortalezas, de sueños, que emociona e impacta por momentos, que
bordea la línea de lo sobrenatural pero que resiste en el límite
físico de vivir algo más allá de lo que creemos.
