miércoles, 11 de febrero de 2015

Crítica: La teoría del todo



No sabemos aún a ciencia cierta qué misterios y descubrimientos nos deparará el vasto universo. Aún existen cosas inexplicables que ningún ser humano ha podido revelar. Existen indicios, pruebas, números... pero la amplitud de los que nos rodea es tal que todo es inexacto, indescifrable.

La teoría del todo nos quiere reflejar algo de eso. La película de James Marsh basada en el libro de la ex mujer de Stephen Hawking (Hacia el infinito) traza las líneas maestras para que luchando por la sinrazón de una enfermedad veamos la inmensidad que nos rodea como un tierra de oportunidades. La impresionante actuación de un joven Hawking (Eddie Redmayne) te engulle por completo en la más dolosa humanidad y en el espíritu de superación de la misma. El científico lucha consigo mismo, pero a la vez lo está haciendo contra todo lo que le rodea, aunque ello le aleje de su familia, de la madre de sus tres hijos (Felicity Jones), un bastón por momentos de una relación llena de altibajos, con frustraciones que apenas compensan la habilidad de una mujer fuerte y sensible. Se enfrenta a su enfermedad neurodegenerativa pero en realidad se está enfrentando contra su carrera académica, está involucionado físicamente pero desarrolla un gigantismo automático en cuanto a su formación. Le está ganando la partida al tiempo.

Es cierto y así lo ha declarado el propio Hawking que se echa en falta algo más de ciencia (no está reñida con el mundo del cine como ya pudimos ve en Una mente maravillosa), hay breves retazos de su periodo en la universidad, hay conversaciones con su mujer (creyente) en la que debate si la ciencia o Dios, esto unido a lo anterior da como resultado una película de conflictos dado que, Hawking es ateo. Lucha con su deterioro y contra las dudas de fe.

Hay escenas que aparecen en el film en el que podemos ver a un Hawking en reuniones familiares y jugando con sus hijos que están basadas en unos archivos reales que están en California, así como la voz electrónica del científico que en la versión original, es la voz real de Hawking.

Una película de fortalezas, de sueños, que emociona e impacta por momentos, que bordea la línea de lo sobrenatural pero que resiste en el límite físico de vivir algo  más allá de lo que creemos.