martes, 14 de octubre de 2014

Crónica de Cáceres




CRÓNICa de CÁCEREs

En esta ocasión nuestro destino elegido fue la Comarca de la Vera, al norte de Cáceres, aunque también aprovechamos nuestro viaje para visitar la propia Cáceres, Guadalupe y Trujillo.

Dentro de la comarca de la Vera, y entre la multitud de pueblos que la conforman, nosotros destacamos primero el de Jarandilla de la Vera. Por este lugar pasó el emperador Carlos V de camino de Yuste en Noviembre de 1556, el rey se hospedó en el Castillo de los Condes de Oropesa (hoy Parador Nacional). Este lugar de estilo plateresco, posee un patio de armas rectangular rodeado con pequeñas palmeras a los lados, en él podemos ver los escudos de los obispos, de los Álvarez de Toledo o de otros nombres ilustres, al igual que en la puerta nos encontramos con el escudo del águila bicéfala del emperador.

Dentro de este pueblo nos encontramos con el Puente medieval del Parral. Este puente lo cruzó Carlos V cuando se dirigía al Monasterio de Yuste. Se pude bajar en coche y los visitantes tienen un espacio para aparcar. Aquí nos vamos a encontrar la continuación de la Garganta Jaranda, un maravilloso caudal de agua con multitud de rocas de diferentes tamaños a ambos lados de la orilla. A medida que fuimos avanzando en el camino, dábamos con diferentes gargantas como la de Pedro Chete o San Gregorio.


La fisonomía de los pueblos de la Vera son prácticamente similares. Calles estrechas con balcones de madera. Pasear por Valverde de la Vera o por Garganta de la Olla es como transportarte a otro siglo. Sus plazas principales o sus iglesias conservan aún hoy toda la historia vivida por cada uno de ellos. En Garganta de la Olla pudimos degustar un revuelto de Morcilla con piñones y una variedad de quesos de la Vera en el Restaurante La Fragua (C/ Toril, 4).


Otro de los lugares visitados fue Guadalupe, su inmenso y famoso monasterio es visita obligada para cualquier persona que pase por allí. El que esto escribe destaca tres cosas de él. En primer lugar el Museo de los libros miniados, donde se conservan ciento siete códices, de los cuales 97 son cantorales de gran tamaño. Se les denomina miniados porque entre sus ilustraciones predomina el minio rojo. El segundo espacio a destacar es la capilla, denominada la "segunda capilla sixtina" en su interior podemos contemplar cuadros de Zurbarán entre los cuales está La ascención de San Jerónimo (llamada La perla de Zurbarán por el realismo en los rasgos faciales y en las vestiduras), por último destacar el museo de la pintura y escultura en el que nos vamos a encontrar cuadros de Goya (época negra), Rubens, Zurbarán e incluso uno atribuido a Miguel Ángel. También llama la atención del visitante un crucificado de marfil en el que su autor aprovechó la curvatura del cuerno en su totalidad para dejarnos un impresionante escorzo de Jesucristo.


Monasterio de Guadalupe


Nuestras dos últimas paradas fueron en Cáceres y Trujillo. En la primera de ellas no pudimos disfrutar de mucho tiempo, pero sí que aprovechamos para disfrutar de la ciudad, pasear por su emblemática Plaza Mayor, sitio de encuentro de la juventud y rodeada de bares. En su época fue lugar de mercado, corridas de toros o juegos de cañas, a su vez nos adentrarnos por sus murallas. 

Entramos en la Santa Iglesia Concatedral de Santa María (situada en la plaza homónima), la iglesia más importante de la ciudad y en la que pudimos admirar al Cristo Negro (crucifijo gótico del siglo XIV) protagonista de una de las procesiones más importantes de su Semana Santa. Cerca de allí nos encontramos el Palacio de los Carvajal (familia que llega a Cáceres en el siglo XV procedente de Palencia) en ella podemos visionar el centro de interpretación turístico de la zona, así como una maqueta de la ciudad de Cáceres. 


Iglesia de San Francisco Javier


Otra de las iglesias a las que entramos fue la de San Francisco Javier (Plaza de San Jorge), con unas espectaculares vistas desde su campanario. Además de esto, el Palacio Episcopal, el Palacio del Mayoralgo, o el Palacio de los Golfines de Arriba y abajo son otros lugares de interés a los que nosotros no pudimos entrar. Donde sí entramos fue en La Tapería (C/Maestro Sánchez Garrido) en el que pudimos degustar una fabulosa ensalada de queso de cabra (lechugas, queso de cabra, anchoas, aceitunas negras, albahaca y crema balsámica) y un secreto a la pizza (secreto ibérico gratinado con queso bric, lacon, cebolla caramelizada, tomate natural, orégano y patatas panaderas)... sin duda de esta forma el turismo se ve de otra manera.

Por último visitamos Trujillo, con su Plaza Mayor presidida por el conquistador Pizarro, hay dos réplicas más, una en la ciudad de Lima y otra, que fue la primera en realizarse, en Buffalo (EEUU). El Museo de Pizarro es muy recomendable, todo está explicado de una manera muy pedagógica, tanto de forma escrita como a través de objetos y escenificaciones en relieve. Su plaza Mayor al igual que la de Cáceres fue lugar de encuentro de comerciantes y artesanos, hasta que se construyeron a su alrededor los palacios y casas señoriales que convirtieron este espacio en el centro neurálgico de Trujillo a partir del siglo XVI. Si quieren que les recomiende un sitio para comer El 7 de sillerías (C/ Sillerías), allí pueden probar la moraga trujillana (carne de cerdo con ajo y perejil) y el Zorongollo a la extremeña (ensalada de pimientos asados)

Prometemos volver a la zona y poder seguir contando nuestras andanzas y lugares de interés.


Más fotos de nuestro viaje... 
Arriba a abajo: Garganta de Jaranda, Casa rural y Monasterio de Yuste


Arriba: Vista de Cáceres.
Abajo (izq-dcha): Valverde de la Vera, Jaraiz de la Vera y Monasterio de Yuste



Monasterio de Guadalupe

Trujillo
Cáceres

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